Navidad 2012: La familia es el mejor regalo en estas fiestas

La
Navidad, la celebración por excelencia del tiempo en familia, así como
el día de Año Nuevo, el momento de los buenos propósitos, proporcionan
una gran oportunidad para que los padres se aseguren de que la unidad de
la familia dura todo el año, con la promesa pasar más tiempo con sus
hijos y sus actividades. Como han revelado décadas de investigación,
cuanto más tiempo y actividades comparten las familias, más probable es
que los hijos prosperen.
Desde los primeros años de vida de un
niño, que la madre y el padre se involucren en el desarrollo de sus
hijos prepara el camino para sus éxitos académicos. Los alumnos de
prescolar cuyos padres les leen a menudo, normalmente obtienen
calificaciones más altas en términos de desarrollo cognitivo. Y de
promedio, aquello niños que reciben más estimulación cognitiva en su
hogar obtienen calificaciones más altas en los test de inteligencia y
tienen menos probabilidades de mostrar comportamientos hiperactivos o
antisociales.
Además, los niños cuyos padres se involucran más con sus actividades
durante su etapa en la escuela elemental tienen más probabilidades de
graduarse en la escuela secundaria, mientras que a su vez los
adolescentes con padres más involucrados tienen más probabilidades de
aspirar a una educación superior. Los niños de todas las razas y
orígenes étnicos con padres más involucrados tienen más probabilidades
de triunfar académicamente. Incluso la involucración paterna en simples
actividades de ocio está asociada con un incremento del desempeño
académico de los hijos.

Igualmente, la involucración, la comunicación y la supervisión
paternas están unidas al comportamiento de los jóvenes. Los adolescentes
cuyos padres hablan con ellos acerca de las normas de comportamiento
sexual y monitorizan sus actividades tienen menos probabilidades de
llegar a ser sexualmente activos. Además, los jóvenes cuyos padres
hablan con ellos acerca de sus inquietudes y motivan sus intereses
tienen menos probabilidades de mostrar problemas de comportamiento o de
participar en actos de violencia. Del mismo modo, los jóvenes que cenan
frecuentemente con sus familias tienen menos probabilidades de consumir
drogas o alcohol.
Finalmente, la involucración de los padres está también unida al
bienestar emocional de los hijos. Los jóvenes cuyos padres están
presentes en casa cuando estos llegan de la escuela, a la hora de la
cena y cuando se van a la cama tienen menos probabilidades de
experimentar desórdenes emocionales, de la misma forma que aquellos
cuyos padres están involucrados y se muestran receptivos tienden a tener
una mayor autoestima y son menos susceptibles de sucumbir ante la
presión social.
La preocupación, la involucración y la comunicación paternas son
regalos de un valor verdaderamente incalculable y que sólo los padres
pueden ofrecer. Al mismo tiempo, se debería forjar una normativa pública
(desde iniciativas para fortalecer el matrimonio a aumentar el papel de
los padres en las decisiones educativas) que fomente el papel único y
esencial que los padres desempeñan en las vidas de sus hijos.
Cuando las familias se reúnan durante las próximas semanas para
celebrar la Navidad y el día de Año Nuevo, los responsables políticos
deberían recordar y honrar el programa social más eficaz de la nación:
la solidez familiar. Desde la disminución del comportamiento de riesgo
juvenil hasta el aumento del éxito académico de los hijos, las familias
que se mantienen unidas sobre la base del matrimonio son parte esencial
del mantenimiento de una sociedad civil próspera.