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martes, 5 de febrero de 2013

Por que las IDEAS CONSERVADORAS no se entienden?

Las ideas que los conservadores propugnan




Muchos miraban los resultados del día de las elecciones y veían un desastre. Sin embargo, en la Fundación Heritage vimos una oportunidad, ya que los americanos se están preguntando: “¿Qué defienden los conservadores?” Pues esta es la oportunidad de explicárselo.

Sin duda, hay importantes lecciones que se pueden aprender de las recientes elecciones y de las tendencias actuales dentro de la política americana. Pero también creemos que precisamente este es el momento de reafirmar los principios que nos guían, así como de redoblar nuestro empeño para cambiar el rumbo de Estados Unidos.

Es por eso por lo que, tras una cuidadosa consideración del panorama político, tanto de Washington como a nivel nacional, estamos dedicando nuestro empeño a audaces reformas que satisfagan las exigencias del momento y que aborden la magnitud de los desafíos que tenemos ante nosotros. Pero al mismo tiempo, estamos exponiendo la convincente visión de una nación próspera y segura, en la que el Sueño Americano esté al alcance de todos.

Y vamos a llevar nuestros argumentos a todos los americanos:

· A las familias de clase media que están sufriendo por la mala situación de la economía.
· A los jóvenes preocupados acerca de sus perspectivas de futuro.
· A aquellos atrapados por la pobreza, que están tratando de alcanzar la escalera de las oportunidades.
· Y a los emprendedores y creadores de empleo que buscan expandir la prosperidad.

Es cierto, hay muchos indicadores negativos. Demasiados americanos o bien están sin trabajo o bien han abandonado completamente la búsqueda de un empleo. La retribución general se ha mantenido estancada durante estos últimos años y los licenciados universitarios vuelven con sus padres debido a que los empleos no se materializan.

Los elevados impuestos y el aplastante peso de unas normas y regulaciones sin fin suponen una carga para nuestra economía. El gobierno federal opera más allá de sus propios límites y sin embargo desatiende sus principales responsabilidades. Además, el gasto descontrolado y una deuda disparada están llevando a Estados Unidos hacia la bancarrota.


En el último medio siglo, el gobierno se ha expandido, centralizado y burocratizado hasta el punto de que es ahora mismo el principal obstáculo para la creatividad, la innovación y el crecimiento económico.
Sin embargo, nosotros aún vemos a Estados Unidos como la tierra de la oportunidad. Y eso se debe a que el Sueño Americano surge directamente de los excepcionales principios sobre los que se fundó este país.
Que todos somos fundamentalmente iguales, capaces de autogobierno y que el gobierno de Estados Unidos está limitado a sus funciones centrales significa que tenemos la libertad y la oportunidad de vivir nuestras vidas, controlar nuestro destino y buscar nuestra felicidad. Que cada uno tiene derecho a recibir las recompensas por su propio trabajo (la promesa de que se puede conservar lo que uno gana y de que lo que se ahorra y se adquiere es propiedad de cada uno) crea una sociedad dinámica en la que cada miembro puede trabajar duro, buscar su oportunidad y avanzar en la vida para beneficio de todos.

De hecho, el logro más monumental de este gran país es que hace que las comodidades y la abundancia general, la seguridad y la protección, el autogobierno y las bendiciones de la libertad (todo ello tradicionalmente reservado a unos cuantos privilegiados) estén disponibles para todos.

Basándose en los principios proclamados en la Declaración de Independencia y garantizados por la Constitución, generaciones de americanos han creado una nación como ninguna otra en la historia. Nuestra economía produce casi un cuarto de la riqueza mundial y nuestras fuerzas armadas son las más poderosas del planeta. Las instituciones de la sociedad civil (familias, comunidades religiosas y asociaciones privadas) prosperan en Estados Unidos, conformando un pueblo independiente que está entre los que más duro trabajan, los más generosos y los más vanguardistas del mundo.

Es la potente combinación de la libertad política al amparo del Estado de Derecho, la infinita creatividad del mercado y el carácter moral imperecedero del pueblo americano la que garantiza la oportunidad para todos y la que fomenta la promesa sin límites que Estados Unidos representa.

Aunque sí, el gobierno federal está hinchado y enormemente desbordado. Y sí, estamos envueltos por un sinfín de normas y regulaciones. Y sí, un Estado del Bienestar aparentemente ilimitado está cobrándonos un peaje a nuestras finanzas y economía, incluso al precio de atrapar en las redes de la dependencia a una proporción cada vez mayor de la población.


Pero debido a que esta trayectoria es insostenible, sabemos que puede y debe cambiarse. Esa es la base de nuestro gran nuevo proyecto, Una América de las Oportunidades para Todos.

Podemos reducir el tamaño y el alcance del gobierno y restablecer la productividad económica. Podemos reformar los programas centrales del gobierno para proporcionar ayuda a los que son merecedores de ella, así como una salida para quienes caigan en los momentos difíciles.

Todo esto es posible si llevamos a cabo una iniciativa coordinada para cambiar el rumbo de Estados Unidos, estableciendo claramente los graves problemas que afrontamos, forjando un consenso a favor de una nueva dirección y promoviendo una agenda reformista innovadora para fortalecer la libre empresa y erradicar el clientelismo, encender los motores de la oportunidad y de la posibilidad de escalar socialmente, proveer de recursos a la defensa de nuestra nación, defender la libertad y volver a forjar el autogobierno constitucional.

Por todo ello, durante los próximos cuatro días, la Campana de Heritage dará cobertura a un detallado plan para revitalizar Estados Unidos.

sábado, 22 de diciembre de 2012

Conservadores al Rescate!

Los conservadores, firmes en sus principios




“Cuando no puedas hacer que vean la luz, haz que sientan el calor”.

Ayer, el sensato consejo del presidente Ronald Reagan sonaba verosímil. Los activistas de base y de grupos conservadores, liderados por Heritage Action for America (Acción por América de Heritage), desbarataron el plan para subir los impuestos a ciertos americanos y a los pequeños negocios.Al faltarle los votos de su propio partido, el vocero John Boehner (R-OH) suspendió anoche las consideraciones sobre su “Plan B”, enviando a los legisladores a casa por Navidad. Cuando las cosas se calmaron, los conservadores se aferraron a sus principios: reducir el gasto sin subir los impuestos.

Cuando vuelvan al trabajo, todos los ojos estarán puestos en el presidente Obama y en el líder de la mayoría en el Senado Harry Reid (D-NV), pues su fracaso a la hora de actuar ha dejado a la nación al borde del abismo fiscal.

No se tenía que haber llegado a esto. Hace cerca de cinco meses, el 1 de agosto, la Cámara de Representantes votó para impedir una subida de impuestos a todos los americanos. La medida se aprobó por 256 votos frente a 171, recibiendo el respaldo de 19 representantes demócratas.
Mientras tanto, a medida que Obama dividía al país con su campaña de lucha de clases, Reid se mantuvo inactivo.

El analista Louis Knudsen, investigador de Asuntos Presupuestarios Federales adscrito a la donación Grover M. Hermann de la Fundación Heritage, comentaba el mes pasado acerca del fracaso del Senado a la hora de actuar:
Aunque la Cámara aprobó este año una ley que sustituye las reducciones presupuestarias a todos los niveles con cambios normativos específicos, el Senado rehusó actuar, obligando a posponer cualquier resolución hasta después de las elecciones de este año. Ahora este enorme problema se une a otros asuntos sin resolver, como el “doc fix” (la ampliación de los tipos salariales de los médicos que trabajan dentro de Medicare) y los beneficios ampliados por desempleo, además de que también se avecina otro aumento del límite de la deuda para principios del año que viene.
Ahora sólo quedan 11 días antes de que los americanos afronten una gigantesca lista de subidas de impuestos y de descabelladas reducciones del presupuesto de defensa. El abismo fiscal afectará a los contribuyentes americanos, con un incremento promedio de más de $4,100 en impuestos.
Y esto es algo inaceptable.



Reid podría haber llevado al Senado la medida aprobada por la Cámara para que se sometiese a un debate abierto y a una votación. Podría haber dado instrucciones al jefe de Presupuestos del Senado, Kent Conrad (D-ND), para que presentase un presupuesto. En cambio, Reid no hizo ninguna de las dos cosas, a pesar de que el Senado lleva ya 3 años, 7 meses y 22 días sin presentar un presupuesto.

Boehner, que supervisó la aprobación de presupuestos elaborados por los republicanos en 2011 y 2012, tenía razón al echar la culpa al Senado por no actuar:
Ahora le corresponde al presidente trabajar con el senador Reid sobre una legislación que evite el abismo fiscal. La Cámara ya ha aprobado una ley para frenar todos los aumentos de los tipos impositivos previstos para el 1 de enero y sustituir el embargo de fondos por unas reducciones del gasto responsables, con las que se empezará a abordar la abrumadora deuda de nuestra nación. El Senado debe actuar ya.
Acción por América de Heriatge, nuestra organización filial, ha urgido a los legisladores a permanecer fieles a sus principios. A principios de esta semana, en una conferencia de prensa en el Congreso, el director ejecutivo de Acción por América de Heritage, Michael Needham, condujo a un grupo de líderes conservadores, incluido el representante Tim Huelskamp (R-KS), a expresar su oposición a la subida de impuestos.



En unas declaraciones realizadas anoche, Needham elogió a la Cámara por su actuación de hace unos meses y urgió a Obama y a Reid a “rechazar las tretas políticas y demostrar ese mismo nivel de seriedad”.
Durante todas las negociaciones sobre el abismo fiscal, Obama ha demostrado falta de seriedad. La analista de la Fundación Heritage Alison Acosta Fraser volvió a comentar a principios de esta semana que inicialmente Obama quería una subida de impuestos de $800,000 millones, para luego duplicar esa exigencia hasta $1.5 billones. Su plan carece de cualquier reducción sustancial del gasto, insistiendo en primer lugar en las subidas de impuestos. Y además de todo esto, cuantas más concesiones han hecho los republicanos, más quiere quitarle Obama al pueblo americano.

Pero ya basta.

Los conservadores mantuvieron anoche sus posiciones y enviaron un poderoso mensaje. Ahora es el momento de que los legisladores adopten la “resolución menos repugnante posible respecto al abismo fiscal”, como comentaba a principios de esta semana el analista de la Fundación Heritage J.D. Foster, así como de que aprueben una medida temporal que amplíe hasta el 31 de marzo de 2013 todos los tipos impositivos y toda la normativa de gasto sin las reducciones presupuestarias debidas al embargo de fondos.
Ese es el mejor resultado posible en esta desafortunada situación.